Para terapeutas y facilitadores

No estás rota/o.
Tu cuerpo sabe algo que tu mente todavía no.

Un espacio pensado para quien acompaña a otros y sostiene todo — menos a sí misma/o. No hace falta un diagnóstico ni el vocabulario correcto para empezar.

Quiero mi sesión de diagnóstico gratuita
  • Sos fuerte con todas/os tus consultantes, y con vos misma/o no tanto. Existe una forma de sostenerte con la misma fuerza con la que sostenés a otros — sin que sea una tarea más que agregar a tu día.
  • Tu sensación de estar haciendo bien tu trabajo depende de cómo evoluciona cada consultante. Se puede volver a sentir que hacés bien tu trabajo sin que dependa de un resultado que no es tuyo.
  • Acompañás a otros a sostenerse, y no tenés muy claro quién te sostiene a vos. Hay un espacio pensado específicamente para que alguien sostenga eso con vos, en vez de que lo sigas sosteniendo solo/a.
  • Hay un agotamiento que no se explica solo con "necesito vacaciones". Ese agotamiento tiene un origen preciso — y una vez que lo encontrás, empieza a aflojar.

En la sesión de diagnóstico (30 minutos, sin costo): conversamos sobre lo que estás sosteniendo hoy, sin que vos tengas que sostenerlo también en esa conversación. Vas a salir de ahí con una lectura clara de dónde puede venir tu agotamiento. Si tiene sentido seguir, ahí te cuento cómo es el proceso completo. Si no, no pasa nada — la conversación te sirve igual.

Si decidís avanzar, así es el proceso (El Puente Integrativo, 12 sesiones):

  1. Primero se calma el cuerpo. No se puede acompañar bien a otros con el sistema nervioso todavía en alerta.

  2. Después, se entiende de dónde viene lo que cargás. Con el cuerpo regulado, se ve con claridad qué mandato de servicio es propio y cuál se heredó sin darte cuenta.

  3. Por último, se integra todo como una sola persona. Cuerpo, emoción y vínculo con los demás no se trabajan por separado — sos una sola persona, también cuando acompañás a otras/os.

En 1966, el psicólogo Julian Rotter validó el concepto de locus de control: las personas con locus externo atribuyen lo que les pasa a la suerte, a otros, a las circunstancias. Las de locus interno, a su propia acción. Décadas de investigación asocian el locus interno con más bienestar y menos desesperanza aprendida. Si tu sensación de estar haciendo bien tu trabajo depende de cómo evoluciona cada consultante, tu locus está afuera — y eso agota distinto que sostenerte a vos misma/o mientras acompañás.

"Cada vez que tenía dificultades económicas, me bloqueaba profesionalmente. Me proyectaba hacia adelante, ya declarando que iba a fracasar, y terminaba abandonando el proyecto. Después del proceso entendí que esa declaración anticipada de fracaso no era mía — venía de un patrón generacional. Y una vez que lo vi, pude pensar otras alternativas, evaluar con claridad, y seguir adelante." — Persona que pasó por el proceso
"Sentí inseguridad emocional toda mi vida. Cuando entendí que no era mía — que venía de un patrón generacional — pude tomar distancia de ese sentir. Hoy me siento más libre en todo lo que hago." — Persona que pasó por el proceso
"Estaba decidida a separarme. Cuando llegué al Puente Integrativo, entendí que no era un problema de pareja — era un dolor que se activaba en esa relación, pero no me pertenecía a mí. Era un patrón generacional. Ahora sé de dónde viene ese dolor, sé qué hacer con él, y puedo disfrutar de mi relación." — Persona que pasó por el proceso
Nunca vas a ver un caso con nombre en mis redes, ni con detalles que permitan reconocer a la persona. Lo que se comparte en una sesión, queda en la sesión.

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